“La voz aterciopelada de Walter Bordoni recorre el laberinto que es y fue su vida. La cifra infinita es un disco personal, donde Bordoni teje un universo de libros, discos, amigos y nostalgias: su universo, que se despliega a lo largo de las canciones con un rock suave, apenas una guitarra eléctrica y algunas baladas. El resultado es un álbum homogéneo y sólido en el que el escucha queda atrapado, como Bordoni en su laberinto.( calificación: ****)”
Ximena Alemán - Sábados Show – 1/10/11
“El Bordoni letrista, que en este caso escribió todas los versos y estrofas pero cedió la iniciativa en la música a compañeros de movida como Jorge Galemire, Tabaré Rivero, Alejandro Ferradás y el propio “Dino”, se luce en varios pasajes de este disco. El trabajo de las letras, que denota un evidente repaso y relectura en varias veces, es otro punto destacable a favor del vocabulario en una época en la que casi todas las canciones parecen escritas por combustión espontánea. Bordoni, un convencido de que este tipo de canción local se ha mantenido siempre, afirma su prevalencia, moda tras moda. Y su disco suelta otra certeza: la de que esta variante de la auténtica canción urbana local sigue siendo una fuerza viva pulsante dentro de la música uruguaya. Es esencialmente eso lo que vuelve a La cifra infinita uno de los discos locales importantes de este 2011.”
Sebastían Auyanet – El Observador – 24/09/11
“La cifra infinita es un disco en citas, poesía en canciones que evocan constantemente con llamadas que remiten a un universo particular, desvelado en libros, discos y películas, que se hacen generales en círculos concéntricos que se expanden con la escucha, tras la comprensión del símbolo. El juego se extiende a la identificación del mensaje, que cual péndulo oscila entre lo popular y lo intelectual. Aquí bien podríamos hablar de “estilo Bordoni”, identificado con la poesía que ancla en referencias, poesía efectiva que atrapa al escucha en lo que le es familiar o conocido. Y que sorprende bien, entre tanto texto liviano que deambula en discos de virtuosos instrumentistas. En definitiva, se trata de un gran disco o de un código baladístico y darnauchansiano con el Bordoni de siempre, el que se agiganta en Kafkarudos y de la mano del productor Alejandro Ferradás define un sonido que se perpetúa en el álbum de hoy.”
Mauricio Bosch – La Diaria – 22/09/11
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